
El turismo rural es una de las grandes alternativas económicas de la provincia de León.
Para muchas zonas rurales es, además, casi la única esperanza ante el ocaso de sectores tradicionales como la agricultura y la ganadería y la falta de un tejido empresarial importante.
Que sea una de las escasas alternativas para muchas comarcas de León no quiere decir, en absoluto, que las posibilidades de desarrollo no sean esperanzadoras y, en muchos casos, con grandes posibilidades de éxito.
León tiene todo: paisaje, gastronomía, patrimonio... una oferta completa para un perfil de usuario como el del turismo rural que busca tranquilidad, calidad y buen precio. Pero la línea de trabajo de las administraciones y el sector hotelero y hostelero leonés no debe centrarse sólo en la atención de los establecimientos sino ofrecer al mismo tiempo una alternativa de ocio lo suficientemente atractiva.
En este sentido, León lleva una apreciable desventaja frente a otros territorios cercanos como Asturias, Cantabria o Galicia, que han visto como se desarrollaban desde parques jurásicos a museos de lo más variopinto. En el caso de la provincia de León, son varias las propuestas que se han impulsado en poco tiempo.
El Museo Etnográfico de Mansilla, financiado por la Diputación o el Museo Minero de Sabero –una apuesta de la Junta– y otras que ya están en proyecto muy adelantado como la iniciativa de aguas bravas de Cistierna o el teleférico de Vegacervera.
Junto a la oferta turística más conocida de León, deben servir para que esas 4.000 plazas ya de alojamientos de turismo rural se amplíen todavía más. León ocupa el segundo lugar en el ranking autonómico después de Ávila, pero tiene todas las posibilidad de alcanzar el primer puesto. Sólo hace falta creer un poco más en esta tierra llena de atractivos.
Fuente
Salud y Tiempo Libre, Turismo Saludable
